La maleta es lo último que se prepara y lo primero que se echa en falta. Esta lista está pensada para dos semanas de verano en Inglaterra, con clases por la mañana, actividades por la tarde y una excursión.
Una regla antes de empezar: menos ropa de la que crees, más capas de las que crees.
La documentación (lo que no puede olvidarse)
- Pasaporte en vigor. El DNI ya no sirve para entrar en el Reino Unido.
- ETA, la autorización electrónica de viaje, tramitada con antelación.
- Autorización de viaje del menor si viaja sin sus padres, según lo que indique el programa.
- Documentación del seguro, con el número de póliza y el teléfono de asistencia.
- Copias digitales de todo en el móvil y en el correo. Una foto del pasaporte ha salvado más viajes de los que parece.
- Los datos de contacto de la familia anfitriona, de la escuela y del equipo acompañante, anotados en papel además de en el móvil.
La ropa
En julio, Inglaterra ronda los veinte grados, con mañanas frescas, tardes agradables y probabilidad de lluvia repartida. No hace frío de verdad, pero tampoco hace el calor de aquí. La clave es poder ponerse y quitarse capas a lo largo del día.
Lo esencial para dos semanas:
- Camisetas y manga corta para unos ocho o nueve días (en el alojamiento se puede lavar).
- Dos o tres sudaderas o jerséis finos. Se usan a diario, mañana y noche.
- Un chubasquero fino con capucha. Imprescindible. Mejor que el paraguas, que con viento no sirve de nada.
- Un pantalón largo cómodo y otro más, más los vaqueros del viaje.
- Un par de pantalones cortos, por si hace bueno.
- Ropa interior y calcetines de sobra: es lo que menos ocupa y lo que más se agradece.
- Calzado cómodo de andar, ya usado. Se camina mucho. Estrenar zapatillas en un viaje así es garantía de ampollas el segundo día.
- Un segundo par de calzado, por si el primero se moja.
- Pijama, y algo un poco más arreglado por si hay alguna cena o actividad especial.
- Bañador y toalla pequeña, por si hay piscina o playa en alguna actividad.
Lo que sobra casi siempre: ropa de abrigo gruesa, tres pares de zapatos «por si acaso», ropa para «una ocasión especial» que nunca llega, y en general el treinta por ciento de lo que se mete la primera vez.
Los enchufes (esto se olvida siempre)
El Reino Unido usa enchufe de tipo G, de tres clavijas planas, distinto del europeo. Sin adaptador no se carga nada.
- Lleva dos adaptadores, no uno. Se pierden y se prestan.
- Un adaptador con varias salidas USB resuelve el móvil, los auriculares y el reloj a la vez.
- Cargador y cable propios, y a ser posible uno de repuesto.
- Batería externa en el equipaje de mano: en un día de excursión se agradece mucho.
El día a día
- Mochila pequeña para las clases y las excursiones: entra el packed lunch, el chubasquero y la botella.
- Botella de agua reutilizable. Se rellena en la escuela.
- Neceser básico. Nada de tamaños gigantes: allí también hay supermercados.
- Protector solar. Suena raro para Inglaterra y hace más falta de lo que parece cuando el día sale bueno.
- Medicación habitual, en su envase original y con las indicaciones claras. Si es de un menor, comunicada al programa y a la familia de antemano.
- Cuaderno y bolígrafo.
- Auriculares.
El dinero
- Tarjeta antes que efectivo. En el Reino Unido se paga con tarjeta o móvil prácticamente en todas partes; muchos sitios ni siquiera aceptan efectivo.
- Aun así, algo de efectivo en libras para imprevistos.
- Si es un menor, conviene una tarjeta de prepago o una cuenta juvenil con control desde el móvil de los padres: se ve en qué se gasta y se recarga si hace falta.
- Y una conversación previa sobre presupuesto: cuánto para recuerdos, cuánto para caprichos y cuánto se guarda para el final.
Los detalles que se agradecen
- Un candado pequeño para la maleta.
- Una bolsa de tela plegable para la ropa sucia.
- Algo de casa: una foto, una camiseta del equipo, cualquier cosa pequeña. En el bajón del tercer día, ayuda más de lo que parece.
- Un detalle para la familia anfitriona. No hace falta nada caro: algo típico de aquí, dulces de la tierra, un pequeño recuerdo de Huelva. Es un gesto que rompe el hielo el primer día y que las familias recuerdan.
Cómo repartir el equipaje
En la maleta facturada: casi toda la ropa, calzado, neceser grande, el regalo.
En el equipaje de mano, siempre: pasaporte y documentación, medicación, cargadores y batería externa, un cambio de ropa completo (por si la maleta se retrasa), algo de comer y auriculares.
Comprueba las medidas y el peso permitidos por la aerolínea antes de cerrar todo. Y una recomendación práctica: deja un hueco. A la vuelta siempre hay más cosas que a la ida.
La última comprobación
La noche antes, que el estudiante repase su propia maleta y sepa qué lleva y dónde. Parece un detalle menor, pero cambia mucho la autonomía de los primeros días: si la maleta la ha hecho su madre, tardará tres días en encontrar el chubasquero.
En las semanas previas al viaje enviamos a las familias la lista definitiva con todos los detalles del programa. Si tienes dudas antes de eso, pregúntanos.
Alberto y Dani — TheNomads
